Finalmente el Congreso del Estado de Campeche que lidera el joven político, Antonio Jiménez presentó su primer informe de labores legislativas. No fue como muchos otros,  no se privilegio a los políticos, sino al pueblo campechano, no hubo vallas, menos sillas de primera fila. Al frente estuvieron, el pueblo de Pimentel 2 donde se realizó el primer Congreso Itinerante, y donde se generó la primera transformación.

El primer año se enfocó en los Derechos Humanos, no solo en discurso, se creo “El Congreso Humano”, un proyecto en el cual se visitó a cada poblado del estado de Campeche, municipios, ejidos, y pueblos lejanos donde nunca antes había llegado un político, menos apoyos de algún gobierno.

Este Congreso aunque la oposición siempre tuvo una narrativa de sembrar el miedo, de distorsionar la realidad y atacar un día si y el otro también, Antonio Jiménez logró acuerdos en coincidencias para beneficio del pueblo campechano, por ejemplo, la más importante del sexenio de López Obrador, la Reforma al Poder Judicial.

Este congreso fue el más atacado en la historia, el servir al pueblo fue más importante que los acuerdos entre lo oscurito como antes se hacía para beneficio de cada fracción parlamentaria, sin derroches, ni gastos excesivos, ya no se entregan recursos extraordinarios para compra de camionetas, pago de hoteles, restaurantes de lujos y ahora se exige que cada diputado cumpla con su compromiso de representar a sus distritos. Hay menos faltas, y más coincidencias, aunque existen molestias porque ya no existe el privilegio, también hay coincidencias por la sociedad.

El Congreso se convirtió en humano, porque se privilegia a la sociedad, el llamado de aquellos que antes no tenían voz y aunque gritaban a sus representados, hoy se les escucha, atiende y resuelve. Este Congreso estuvo bajo la lupa de la oposición y de los campechanos, se logró en trabajar en unidad y en coincidencias y sacar una agenda en beneficio del estado Campechano.